Me siento abatida. Mi viaje no logró concretarse. Los caminos se cortaron a causa de un temporal. Puentes cayeron y con ellos mis ilusiones de estar en Temuco junto a mis amigas.Me levanté super temprano hoy -tipin 7 de la mañana- todo con tal de que no me dejara el bus. Pero mis planes de viaje, que escepcionalmente había finiquitado de forma diligente, se ahogaron con las malas noticías de las inundaciones y los desbordes de ríos al sur de Chile.
"Ningún bus podrá llegar más allá de Curicó y los que no alcanzaron a cruzar deberán devolverse a sus terminales de orígen" fue la sentencia. El personaje escondido tras la ventana de la caseta de venta de pasajes no pudo hacer mas que timbrarme el boleto que la tarde anterior había comprado. También tuve la opción de exigir el dinero de vuelta, pero por ahora confío en que las cosas mejorarán y podré viajar pronto.
De vuelta en el depto y con un espléndido sol que empezaba a lucirse, encedí la tele, ví la tendalada que arruinaba las carreteras del sur y que interrumpía la conexión de la mitad del país. Me puse pijamas y me largué a dormir en el sillón pensando en que si Chile no estubiera tan centralizado seguramente no tendrían que trasladar puentes mecanos desde Santiago cada vez que ocurre una emergencia.
