miércoles, 15 de octubre de 2008

Noches de Tormenta

Noches de luna, mar inquieto y una perfecta compañia...
...el ritmo de ese momento solo era comparable a la marea y el mar que los acompañaban.


Es lo único en lo que pude pensar despúes de haber visto la película "Noches de Tormenta".
A la salida del cine dejé pasar las exelentes actuaciones por un sencillo pensamiento que me acompaña hasta este día: estas historias que hablan de valorar los momentos -un cliche cinematográfico por donde se le mire- puede encantarnos solo si nos pilla en el momento preciso. Asi fue y sin mentir, me pegue mis buenos lagrimones finalizando la cinta.

Esta mañana, rememorando, recordé que salí con los ojos rojos y nublados. Por suerte, no fui la única mamona que se emocionó con la historia de un amor truncado. Inclusive no me sentí sola al comentarle a mi amiga, con la que asistí al estreno, lo injusto que puede resultar el destino al impedir que un perfecto amor lo sea por siempre.
Bueno, ella me contó otras historias peores que me dejaron en la más profunda desolación.


Diane Lane y Richard Gere terminaron por refregarme en la cara uno de mis mayores temores, eso de decir adiós y no saber si ese será un certero hasta pronto o la entrega de todo para recibir la nada finalmente.