Hace poquitos días asimilé esto: Me he vuelto una "nueva santiaguina", de esas que aunque no lo quieran dependen de la capital por cualquier motivo... Además de pasar gran parte de mi año en esta "desdichada" ciudad, siento que ya me estoy acostumbrando a esta vida, aunque todavía no la estime demasiado.
Hace pocos días recibí a unas amigas de paseo por la capital... todo bien, pero esa situación me hizo asumir mi condición de anfitriona. Primero que nada, las invité al departamento en el que vivo junto a mi hermano. Segundo: las acomodé como pudé en " mi hogar". Tercero: cociné como todos los días (recalquese esta ultima frase). Cuarto: me convertí en guía turística hasta para ir al "super". Quinto: la cosa sigue y creo que no es necesario seguir ahondando en el tema.
En el fondo ya tengo una rutina, un hábito o como quiera que se le llame a vivir aquí.
Mi calidad de nueva santiaguina me permite todavía ser crítica con mi entorno. Por ejemplo mi panorámica se reduce a muuuuchos edificios rectangulares (pà arriba, como se dice en Chiloé), uno al lado del otro y egoistas de luz solar. También existe una espesa capa negra .. de aire??...., no mejor dicho smog (neogringismo capitalino).
Aún no logro distinguir bien que cosa puede verse bella desde esta altura, pero esta foto algo aporta a esa búsqueda.
disfrutenla!.
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