Despúes de haber estado varios días en Queilen, despúes de haber comido y bailado, despúes de dormir menos horas que los pescados de las salmoneras, despúes haberme enojado por leserillas, despúes de haber respirado aire puro y olido naturaleza, he regresado a la capital.
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Estoy en Santiago de vuelta en la realidad estudiantil y en una realidad aromática que de repente se me escapa de la mente, a pesar de que desde hace un par de años cada día me es más familiar.
Hoy fue un día tranquilo, sin "U" y sin reloj, salvo por mi visita al banco pa' que la plata no falte. Mientras caminaba por Lira los olores a hojas secas se hacian mas intensos, luego casi llegando a Marcoleta el calor intensificaba el olor a máquinas congeladoras de rotiseria. Es que este lado de Santiago centro cada día es mas "residencial", con tanto edificio los pequeños negocios de barrio aumentan o se potencian a pesar de los medios super que rodean este lugar. Pero como digo yo.... para qué ir al super si solo quiero un pan no mas? Asi que por lo mismo, el negocio de "el Peruano de al lado" es mi parada oficial cada tarde despúes de la U.
Hoy olí a hojas, a refrigeración, a desodorantes pasosos y a primavera... porque ya llegó. Como nunca, vi caleta de flores y les sentí el perfume, una cosa rara por estos lados donde lo mas probable es que inhale gases de un tubo de escape de vehículo o smog propiamente tal.
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