domingo 14 de junio de 2009

Nostalgia de Domingo Lluvioso


Hace bastante rato que Santiago necesitaba un remojoncito. Hoy no logro divisar todos los edificios desde mi ventana, pero el panorama es más alentador que la suciedad de un día normal de smog.
Debe ser que en días como éste terminaba de armar mi bolso para partir a estudiar. Clásico domingo, tipín 5 de la tarde, tras tomar once, cepillaba mis dientes, daba los últimos saludos al perro, beso eterno a mi mamá y partía rumbo al terminal donde mi papá me despedía con un abrazo.
La horas se hacían segundos en aquellos años de liceo y leseo, donde no importaba mucho estar fuera de casa, total el fín de semana regresaba. Lamento no haber aprovechado más esos desayunos en la cama de mis papás y la siesta con mi perro luego de almorzar. Afortunadamente, el bus y las imágenes que avanzaban por el vidrio empañado eran una buena forma de desconectar los dos puntos. Un transición lenta y necesaria.


En aquel instante no lo extrañé, es más, me parecía natural salir de casa y educarme fuera. Era la situación de muchos otros queilinos. Pero ahora, a mis cortos 22 años, siento que faltó un poquito de regaloneo familiar. Vivo sola con mi hermano y según lo que he podido balancear con respecto al resto de mis compañeros de curso en la Universidad, el teléfono no basta cuando se está creciendo.


Yo no temo vivir lejos y aperrar sola porque sé que me las puedo. En cambio, temo no seguir necesitando ese cariño de hogar.

3 aportes:

virgendelojo dijo...

oooh que tierno :)

Catalina González dijo...

me mataste cami, y opino igual, hay que aprovechar el regaloneo con la familia, por eso doy gracias de estar más cerquita y arrancarme cuando puedo a mi casita.
y como te he dicho, puedes venir conmigo, tenemos harto cariño de hogar para entregarte.

muack

Keilina dijo...

toy k voy de nuevo cata... me falta regaloneo!