Ya han pasado muchos años pero las creencias y ciertas tradiciones aún continúan en la zona sur de nuestro país, más específicamente en Chiloé.
Variadas historias que se contaban al calor de una estufa a leña vuelven a cobrar vida cada vez que se acerca la víspera de San Juan, el día 23 de junio.
Dejando de lado los tradicionales juegos de aquellas frías noches de vigilia esperando el paso de "el coludo". Antes de las doce los más experimentados y valientes relatan hechos históricos mezclados con magia y sabiduría popular.
Por el año 1880, las habladurías y los hechos sobrenaturales, cobraron realidad a la fuerza. Muchas personas "afectadas" por las artes de los brujos decidieron alzar la voz y acusar todos los males que los aquejaban a la justicia.
Ese día comenzó el "proceso a los brujos de Chiloé", por orden del Intendente de la isla. El juzgado de la ciudad de Ancud, al norte del territorio, se atiborró de personas, muchos curiosos que querían conocerle la cara al mal. Los rostros de los imputados fueron puestos a luz pública y fueron ellos mismos los que declararon pertenecer a una sociedad secreta llamada la "Recta Provincia". La organización, que también era conocida como “la mayoría”, trabajaba por encargo
para dañar o curar a otras personas y administraba justicia. Desde un principio fue asociada a la magia negra y a una serie de ritos que incluían "lavarse el bautismo" y contactarse con el demonio. Por su calidad de encubierta, la agrupación utilizaba modismos y lenguajes especiales, según cuentan, el idioma utilizado era el huilliche, ya que los españoles asentados en el lugar lo ignoraban. De esta forma cambiaron los nombres a varias localidades para no ser desenmascarados en sus acciones: Buenos Aires (Achao), España (Queilen y sus alrededores), Lima (Quicaví, principal lugar de reunión de los brujos), Perú (Caucahué), Salamanca (Rauco), Santiago (Tenaún) y Villarrica (Dalcahue).
Estos chiloenses temidos por sus vecinos, fueron acusados de participar en asesinatos y otros delitos, pero a pesar de de las múltiples acusaciones, no pudieron demostrarse los hechos por falta de pruebas materiales. En todo caso, hasta el día de hoy existe duda sobre la veracidad de las declaraciones, pues por los pocos datos de prensa y la poca pulcritud a la hora de hacer cumplir la ley, hace suponer que muchas de las declaraciones fueron forzadas con tortura.
Pero las historias que anteceden a las noches de San Juan siempre son así, cargadas de nerviosismo y con ojos expectantes que se distraen al menor sonido de una rama contra el vidrio. Estas memorias que no siempre pueden ser tildadas de totalmente reales pero si, nos hacen revivir incansablemente un pasado interesante y distinto. Finalmente, es posible agregar que mantener la rica imaginación que nuestros abuelos supieron cultivar sin ayuda de la electricidad, es un regalo que pocos pueblos pueden contar.
Variadas historias que se contaban al calor de una estufa a leña vuelven a cobrar vida cada vez que se acerca la víspera de San Juan, el día 23 de junio.Dejando de lado los tradicionales juegos de aquellas frías noches de vigilia esperando el paso de "el coludo". Antes de las doce los más experimentados y valientes relatan hechos históricos mezclados con magia y sabiduría popular.
Por el año 1880, las habladurías y los hechos sobrenaturales, cobraron realidad a la fuerza. Muchas personas "afectadas" por las artes de los brujos decidieron alzar la voz y acusar todos los males que los aquejaban a la justicia.
Ese día comenzó el "proceso a los brujos de Chiloé", por orden del Intendente de la isla. El juzgado de la ciudad de Ancud, al norte del territorio, se atiborró de personas, muchos curiosos que querían conocerle la cara al mal. Los rostros de los imputados fueron puestos a luz pública y fueron ellos mismos los que declararon pertenecer a una sociedad secreta llamada la "Recta Provincia". La organización, que también era conocida como “la mayoría”, trabajaba por encargo
para dañar o curar a otras personas y administraba justicia. Desde un principio fue asociada a la magia negra y a una serie de ritos que incluían "lavarse el bautismo" y contactarse con el demonio. Por su calidad de encubierta, la agrupación utilizaba modismos y lenguajes especiales, según cuentan, el idioma utilizado era el huilliche, ya que los españoles asentados en el lugar lo ignoraban. De esta forma cambiaron los nombres a varias localidades para no ser desenmascarados en sus acciones: Buenos Aires (Achao), España (Queilen y sus alrededores), Lima (Quicaví, principal lugar de reunión de los brujos), Perú (Caucahué), Salamanca (Rauco), Santiago (Tenaún) y Villarrica (Dalcahue).Estos chiloenses temidos por sus vecinos, fueron acusados de participar en asesinatos y otros delitos, pero a pesar de de las múltiples acusaciones, no pudieron demostrarse los hechos por falta de pruebas materiales. En todo caso, hasta el día de hoy existe duda sobre la veracidad de las declaraciones, pues por los pocos datos de prensa y la poca pulcritud a la hora de hacer cumplir la ley, hace suponer que muchas de las declaraciones fueron forzadas con tortura.
Pero las historias que anteceden a las noches de San Juan siempre son así, cargadas de nerviosismo y con ojos expectantes que se distraen al menor sonido de una rama contra el vidrio. Estas memorias que no siempre pueden ser tildadas de totalmente reales pero si, nos hacen revivir incansablemente un pasado interesante y distinto. Finalmente, es posible agregar que mantener la rica imaginación que nuestros abuelos supieron cultivar sin ayuda de la electricidad, es un regalo que pocos pueblos pueden contar.
1 comentario:
Demasiao fascinante el micromundo chilote...
buen blog..
saludos
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